Recortes de San Petersburgo


Y es que hace un par de semanas tuvimos el placer de desplazarnos en barco hasta la antigua capital Rusa (hasta que tras la revolución soviética, cambiara a Moscú) ya que desde Helsinki es relativamente sencillo ir a San Petersburgo sin visado a través de unos viajes organizados en barco.
Nosotros elegimos esta opción, pero hay otras muchas...

El post de hoy relata nuestra experiencia a modo de "batiburrillo ruso" lo que podrás hacer en 72 horas en San Petersburgo...

Salida desde Helsinki en Ferry el Jueves a las 7 de la tarde, llegada a San Petersburgo el Viernes a las 9 de la mañana (cambio de hora incluido) noches de Viernes y el Sábado en la ciudad y vuelta el Domingo con salida a las 7 de la tarde y llegada a las 8 de la mañana a Helsinki (hora local).

El autobús (obligatorio de contratar por razones desconocidas y 25 sangrantes euros) te deja en la Plaza junto a la Catedral de Isaac.

 Los colores del otoño acompañaron durante todo el viaje

Desde la estatua de Peter the Great

150 rublos si tienes el ISIC, o 250 si no, es lo que cuesta entrar a ver la catedral por dentro. Muy bonita, como todas las catedrales, pero ésta tiene muchas cosas especiales... a parte del barroco ruso, que tantas ganas tenía de conocer...


Interior de St. Isaac Cathedral
...y es que, la ajetreada historia de esta ciudad llevó a convertir esta catedral en un almacén de vegetales, principalmente repollo y calabazas, que se cultivaban en los jardines colindantes. Esto es lo que llamo yo arquitectura versátil.

Foto de la exposición dentro de la Catedral
Una vez visto el primer monumento cogimos uno de esos barquitos para turistas en los que por 300rublos te dan un voltio por los canales que para tener un primer mapa mental (y descansar el trajín del viaje) no está mal.
Claro que estamos en Rusia y es Octubre, no es Venecia en Mayo.Una débil lluvia y los 11ºC nos acompañaron todo el trayecto.


Nada que no se pudiera arreglar con unas mantas (5 para ser exactos) y unas cervezas (4, que ya que doy datos...) con unas patatas fritas de bolsa de aperitivo. Muy "espanish". Que se note que estábamos de vacaciones.
Eso sí, mucho cuidado con mirar los maravillosos edificios a los lados y céntrate en los puentes que como te distraigas te quedas pierdes la cabeza. Literalmente.


Fue una buena introducción al sistema ruso. Seguridad cero y la prevención brilla por su ausencia. El tour fue en ruso y como todavía no lo domino no me enteré de nada.

A un lado y al otro vestigios de lo que sin duda fue una de las ciudades más bonitas que Europa, y reflejan la dejadez que el comunismo regaló, balcones que constan únicamente de barandilla, canalones que servirían de tobogán por su sección "fuera de escala", cornisas rotas (o en proceso de) ... etc...



Entre estos edificios a medias, (a medias de arreglarse o de destruirse, no sé cómo calificarlo) encontramos las isla New Holland proyecto que merece la pena echar un ojo y que está parado. Como el 98% de cosas a día de hoy en el  mundo.

Acceso a New Holland desde el Canal
Terminado el paseo en barco, que según nos dijeron iba a durar 1 hora y 15 minutos e íbamos a ver tal cosa y tal otra, y resultó durar 45 minutos y vimos la mitad... Decidimos que patearse esta ciudad va a ser imposible y que el alquiler de las bicis es inminente.

Así pues, la búsqueda fallida del hostal Bed&Bike nos hizo darnos cuenta de que cualquier cosa que quisiéramos hacer nos llevaría 4 veces más tiempo porque está todo organizado de manera que es extremadamente complicado hacerlo. Nada señalizado, teléfonos que no existen, edificios abandonados donde esperabas encontrar un hostal... etc.

Gracias a mi afición a las guías Lonely Planet y con el ejemplar de San Petersburgo en el bolsillo, encontramos el hostal friends donde nos alquilaron 2 bicis por 500 rublos por 24 horas (que, comprendiendo el sistema ruso, convertimos en 36) y depositamos una fianza de 3000 rublos. Lo que supuso tener bicis para recorrer la ciudad y muy poquito dinero para comer y visitar sitios. Y es que, como la vida bien nos ha enseñado, todo no se puede tener.



Conocer esta ciudad en bici es toda una experiencia, descargas de adrenalina constantes porque no sabes por dónde te van a venir los coches y, lo más inquietante, a qué velocidad.


Bicicleteando por las avenidas de Leningrado nuestra primera parada fue la Iglesia de la sangre derramada. Impactante cuanto menos.

Casco, guía y bici. Rocking Leningrado


El precio es el mismo que en St. Isaac Cathedral, esta vez observé un poco más y vi que los lugareños pagan 70 rublos por entrar... Y es que en San Petersburgo, por ser turista pagas el doble. Porque lo dice Putin, y punto. (lo llaman democracia y no lo es...)

Interior de la Spilled Blood Cathedral 
El interior de la Catedral, que se erigió sobre el punto en el que hirieron mortalmente al Zar Alejandro II, está decorado enteramente por mosaicos. No hay ni una mínima porción de superficie en la que no haya una tesela. Sin palabras. Como dijo mi amiga y profesora de Historia del Arte de la universidad... "Menudo pastel!" Es, sin duda, el monumento conmemorativo más elaborado que he visitado.

Notas curiosas sobre esta obra maestra de la arquitectura rusa;
- Tardó 24 años en construirse y 27 en reconstruirse
- Durante la IIGM calló una bomba en una de las cúpulas que no llegó a explotar y se mantuvo ahí durante 19 años.

Después de rodar por la ciudad quedamos con nuestro huésped para la primera noche rusa. Pasha. Su casa, llena de iconos fetichistas y toques electro-indie, fue nido de otro de los intercambios culturales de los que disfruto a raíz de mi primera aventura finesa.

Con Pasha en su "cocina"
Como buena bloggera tengo instagram, y esta casa se merecía un par de snaps que aquí dejo...

Lady fixing the sink

Getting ready for the party

Conocimos a varios amigos y amigas de Pasha, y tras un aperitivo en su casa salimos por la movida San Petersburguesa. Otra buena ocasión para robar snaps de lo que estimara oportuno...

Taggeos en ruso
Esta puesta estaba totalemente destrozada la última vez que pasé al baño, me pregunto si las cambiarán todas las semanas... Y los mismo pensé del espejo...


Primeras 24 horas en Rusia que ya hacía que el viaje hubiera merecido la pena. Esto pintaba bien!
Ahora, con la resaca y las mochilas, bajar los 6 pisos (que podrían haber sido 12,deben hacer los forjados de 1,5 metros porque yo no me lo explicaba) ...

56. La numeración, como todo aquí, incomprensible. 
Una vez más, ojo avizor, me doy cuenta de que todas las puertas son distintas! Russian style. y no sólo eso si no que los tramos de las escaleras van cambiando. Me pregunto ahora si en Rusia habrá legislación que concierne la construcción...
Por cierto que no hay ascensor y las escaleras no soy lo que yo denominaría como user friendly... una pena para personas con movilidad reducida o peques en carrito.

El sábado fue un día prácticamente perdido gracias a que nuestro hostal estaba escondido, como casi todos, en un ático sin señalización alguna (no sólo eso si no que en la dirección de nuestro hostal había un restaurante). Menos mal que con las bicis se avanzaba rápido y pudimos hacer escapadas por el centro en busca de ayuda...


Para paliar la desesperación e impotencia hicimos una parada técnica a degustar tipiqueces Rusas al primer restaurante que vimos lleno de rusos. Con la carta sólo en ruso pedimos al azar y la jugada salió bastante bien, además a muy buen precio.

Sopas y crêpes, lo típico del lugar.

Con la ayuda de Pasha encontramos el hostal (que pro cierto, estuvimos en la puerta, pero como no ponía absolutamente nada, no pensamos que podría ser ahí...quién lo haría?)
Con unas hermosas vistas al palacio de invierno, el Hermitage...


...y detalles de lo más ruso, como es cada bombilla de su padre y de su madre en la lámpara del techo.


Había planes para el sábado, menos mal! Fuimos al ballet en el Mariinsky Concert Hall a ver Carmen y El Carnaval. También quería ir a la ópera a ver el amor de las tres naranjas, pero mi acompañante no estaba acostumbrada a la ópera y tampoco era plan de meterle 3 horas sin anestesia... Así que la ópera, para la próxima.


El espectáculo fue maravilloso. Cierto que los bailarines de Carmen se me antojaron poco profesionales, y menos mal que nos quedamos a ve El Carnaval, porque hay que decir que Filipp Stepin hizo una actuación impecable.

Para los que queráis ir, los tiques se pueden comprar online pero sólo con tarjeta Master Card. Pone que aceptan visa pero no es así. Además tened en cuenta que los ballets y conciertos regulares se hacen en el teatro auxiliar (de estilo estalinista, construido posteriormente) y las óperas y grandes ballets en el Gran Teatro Mariinski.

De camino a devolver las bicis pasamos por un supermercado, a echar un ojo a ver qué había...Encontramos dos cosas muy rusas.

VODKA 
Para mi sorpresa vod en ruso quiere decir agua, y teniendo en cuenta que -ka es el sufijo que implica diminutivo, vodka se traduciría como agüita.
Y es que, no lo he comentado, pero en rusia el vodka está al orden del día, lo beben antes de ir a trabajar, durante el trabajo y al salir del trabajo.

CAVIAR
Por menos de un euro encontramos varios tipos de caviar, que estaban muy muy ricos. 

Después de la excursión por el supermercado y ya añorando las bicis, fuimos a uno de los restaurantes recomendados por Lonely Planet. Muy rico y un pelín más caro que el de medio día... 


...Domingo, devueltas las bicis disfrutamos de nuestro útlimo día en la ciudad Rusa celebrándolo con la visita más esperada del viaje. El Hermitage!!


Con una colección que me dejó sin palaras, pasé uno de los momentos más felices de mi vida al poder observar de cerca maravillas como éstas...

Spinario, Siglo I

La Danza, de Matisse. 
Este momento, junto a la danza de matisse, fue uno de los más emotivos del viaje. En la foto salgo bailando, pero me pasé varios minutos observando la maravillosa pieza realizada por Matisse en 1909 que, personalemente, leo como un manifiesto fauvista en sí mismo por el uso de los colores, la fiereza de los trazos, el movimiento de los personajes... Maravilloso.

No tendría sentido poner fotos a mansalva de todo lo que vimos, o sólo porque no las hice, si no porque el arte hay que apreciarlo con todos los sentidos.

Eso sí, decir que no está prohibido hacer fotos y n tienen un control excesivo de la obras. Tenemos varias anécdotas dentro del museo que no olvidaremos. ( Por ejemplo, bailar junto al cuadro de la danza fue sugerencia de la señora que vigilaba la sala de Matisse...)

Para terminar el viaje nos hicimos con algunos souvenirs, la mayorías fotografías de un artista excéntrico que tenía un puesto junto a la Catedral de la sangre derramada y una estatuilla de Lenin. 


El señor que nos la vendió no dijo que era mármol y me entró la risa... (porque en la parte de abajo tenía burbujillas... ) Le dije lo de las burbujas y cambió de parecer diciendo que era un conglomerado con mármol... y es que en este viaje no han hecho más que intentar timarnos, consiguiéndolo en algunas ocasiones, pero ésta no era una de ellas.

El metro... muy muy ruso, por la escala, la decoración, la gente, los coches (que muy probablemente serán los mismo que cuando se inauguró en 1955)...
Pero lo mas curioso es el "ticket"

 Son estas graciosas monedas. Y una vez más me pregunto... si hacen un control dentro ¿cómo justificas que has pagado? no habrá controles entonces. Ni idea.


Despedida de la ciudad desde la Estación de Finlandia, plaza en la que Lenin dio el discurso con el que daría comiendo la revolución de Octubre, el 17 de ese mismo mes de 1917. Hace hoy 95 años!!!


Con un sol radiante y un Lenin de 4 metros, la ciudad nos despedía, hasta nuestra próxima visita...



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